viernes, 1 de septiembre de 2017

"PURO CUENTO"

“PURO CUENTO”
Autor: Juan Gossaín
Comentario por: Gloveta



En esta colección de 18 cuentos, Gossaín nos recrea con sus historias, que como él mismo dice: “debo de haberlas oído o leído en alguna parte, aunque no recuerdo donde, ni de boca de quién, y de todas maneras quedaron modificadas por mi forma de narrarlas, mis tergiversaciones literarias, mis personajes y el universo que he creado para ellos”. La mayoría son cuentos al pie del mar, como corresponde a todo un señor afincado en la costa atlántica nuestra, amante del mar y de la brisa del Caribe.

Para matar el tiempo
Es un monólogo recitado por un hombre viejo que vive en una choza frente al mar.
“Uno tiene que distraer la rutina pensando en tonterias, como yo, aquí, hablando solo, sentado en este taburete, mirando las ondulaciones del mar desde que amanece”.

Punto com
Aquí el autor juega con lo que conoce a fondo: el lenguaje. Y arma toda una idea maquiavélica del manejo de las palabras y del cobro de peaje por su uso. Recomendado para amantes del español y enemigos de los impuestos.
De remate
Este cuento me encantó. Jugando con la psicología humana, se burla de la ingenuidad de los hombres que se dejan llevar por anhelos de poder, por el querer aplastar al otro a cualquier precio.
Yo tengo más que tú, podría ser la frase que lo define mejor, y de cómo Tim Brando se aprovecha de este conocimiento de la psicología masculina para explotar todas las facetas de la arrogancia y el egoísmo.
La prisa
Es un bello retrato de lo que es la vida de un jubilado. Primero llega la libertad, pero el ocio también pesa, especialmente en alguien que ha estado acostumbrado a toda una vida de trabajo.

Maña que fuerza
Escrito mitológico en donde Gossain nos pasea por los jardines del Olimpo. Contándonos indiscreciones de lo que allí ocurría y dándonos su versión corregida y aumentada sobre algunos hechos que la historia oficial no ha contado.
El flautista
Cuento inspirado en “Chancaca” loco famoso de Popayán. Aunque el cuento suena muy romántico, está acompañado de demasiados términos en desuso. No hay necesidad, digo yo, de usar palabras como:
Perínclita, cáfila, alholva, guedejas, doloras patéticas, bruñida, modosamente, crenchas, vihuela, fulleros,

Para demostrar que se es un conocedor del idioma… a veces tanta erudición cansa.

Juan Gossaín



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